Mujeres en alta dirección: seguimos al debe en Chile

Con la actual tasa de crecimiento, recién el 2030 alcanzaremos la representatividad del 30%, piso mínimo estudiado para que las minorías se desplieguen, reflejándose en los resultados del grupo como un todo.

Por Paula Figari, Consultora Asociada

 

El pasado viernes 30 de abril concluyeron las juntas de accionistas 2021 que dieron cuenta de un año complejo, de altas exigencias y grandes desafíos en transformación (especialmente en temas de trabajo remoto). Pero, pese a todos los cambios, nos dejan un sabor amargo en cuanto a la participación de mujeres en alta dirección. Si analizamos las cifras, aparentemente el porcentaje puede ser auspicioso ya que, de las 156 empresas de mayor patrimonio bursátil, hubo un incremento en tres años de 46,5% en el número de sillones en directorios ocupados por mujeres. Pero si vemos la participación total, el porcentaje alcanza solo el 11,9%. Es decir,  de un total de 1.239 sillones disponibles, solo 148 son ocupados por mujeres.

Entonces, ¿podemos hablar de aumento de mujeres en los directorios? Depende de dónde enfoquemos la reflexión. Efectivamente este 2021 tenemos 42 sillones más ocupados por mujeres comparado con el cierre del 2020. Sin embargo, si miramos la tendencia de crecimiento de los últimos tres años sigue siendo groseramente baja. El crecimiento entre el año 2018 al 2019 es el más marcado: de 19,4%; entre el 2019 y el 2020 es de un 2,5 %; y entre el 2020 y el 2021 es de 13,4%. Entonces, si conservamos esta tendencia de crecimiento ¿cuántos años nos tomará alcanzar un 30% de representatividad femenina en directorios?? La respuesta es simple pero desalentadora:  el año 2030.

Podemos pensar que los efectos colaterales de la pandemia son una razón de la escasa tendencia de crecimiento para tener mujeres en directorios. Sin embargo, en estos niveles profesionales, y por el promedio de edad de las mujeres, es poco probable. Otra posible y odiosa interpretación son las barreras que se desprenden del legado cultural, donde por siglos los ámbitos de decisiones y de poder han sido dominados por los hombres. Y si bien, es políticamente aceptada la diversidad, abrirse a la inclusión de más mujeres implica pérdidas evidentes para los que actualmente están sentados en esos lugares.

Para avanzar en esta materia necesitamos quebrar huevos, valentía y convicción para llenar esos sillones con más mujeres talentosas, simplemente porque necesitamos mayor diversidad en los ámbitos de poder para construir economías más sólidas y sustentables.

Respecto al perfil de las directoras, podemos observar que además aportan diversidad desde la nacionalidad y profesión. En el primer caso, el 77% son chilenas y el resto extranjeras.

Si nos detenemos en las profesiones podemos ver que el 40% corresponde a la carrera de ingeniería comercial y el 60% restante se divide en profesiones diversas. Lo anterior, sin duda, aumenta aún más el valor de tener mujeres en los directorios aportando no solo desde las distinciones del género, sino que desde aquellas que le entrega la formación recibida. En un mundo cada vez más incierto, lo que más necesitamos son miradas distintas para construir posibles escenarios.

Las distintas carreras abren las miradas a considerar más variables. Como lo muestra el estudio del ESE(*): al tener mujeres en los directorios se considera la evaluación de los distintos stakeholders, la sostenibilidad y medio ambiente en la agenda. Por lo anterior, las empresas tienden a tomar decisiones más éticas. Ese es el aporte de la diversidad que aportan las mujeres en el poder, decisiones más éticas. Entonces, ¿qué seguimos esperando?

 

(*) «Diversidad en los directorios chilenos: una mirada en el tiempo», analizó datos de las 100 empresas con mayor presencia bursátil (Top100) y las 30 empresas que forman parte del IPSA desde el 2011 a 2020.