El Mercurio, Trabajo en aislamiento

Llevo ya una semana en aislamiento. Llegué a España en febrero y desde entonces los acontecimientos me han obligado a encerrarme en casa y tele-trabajar. Para mi tele-trabajar no es un problema. Desde hace 30 años es algo que hago habitualmente. Sin embargo, trabajar online estando confinado en mi casa sí que se ha convertido en un desafío personal y profesional.

Para muchas empresas el teletrabajo sigue siendo un desafío. Muchas están instaladas en el paradigma tradicional del control, desde el cuál sólo la presencia física es garantía de dedicación, siguen primando el calentar la silla por sobre el foco en los resultados, la rigidez presencial por encima de la flexibilidad productiva. Para estás empresas, el más que probable aislamiento social obligatorio, que seguramente se decrete pronto en Chile, va a ser la ocasión de superar a la fuerza estas barreras mentales. Una ocasión de comprobar empíricamente que se puede y se debe tele-trabajar cada vez más. Estas empresas poco acostumbradas al trabajo online, han comenzado por buscar herramientas técnicas. Y son muchas las consultoras que están ofreciendo consejos y asesorías para ayudar a que los grupos cumplan con sus tareas de forma remota.

Pero esta es la parte más fácil. Los consejos para teletrabajar en confinamiento deben ir mucho más allá. No es lo mismo trabajar online cuando puedo pasar por la oficina periódicamente y ver a mis compañeros, mis hijos están en el colegio, puedo salir a hacer la compra o ir al gimnasio y tengo ayuda para las tareas del hogar, que cuando nada de eso es posible. En confinamiento, además de asegurar que nuestros trabajadores pueden realizar sus respectivas las tareas, debemos ocuparnos de varios factores más.

Por un lado hay que mantener el espíritu de equipo, el vínculo y la moral. Ayer Simon Sinek comentaba que es imprescindible desarrollar prácticas e instancias para mantener la cohesión y la moral del equipo. Por ejemplo, se pueden hacer reuniones para hablar de cómo lo estamos viviendo, para expresar miedos e inquietudes, o también instalar la práctica de un afterwork virtual.

Pero también es necesario que las empresas ayuden a sus trabajadores con el desafío familiar que supone estar encerrado en casa, con los niños demandando atención y entretenimiento, aislado de los amigos y otros seres queridos y teniendo que ocuparse de la limpieza, el orden y de hacer la comida. Hay muchas posibilidades para desarrollar planes de apoyo remoto para las familias y una empresa que quieran mantener la productividad de sus tele-trabajadores aislados debería ofrecer ayuda en este ámbito.

Finalmente está el desafío personal. Estar encerrado en casa, compartiendo todo el día con la familia, sin poder salir a la calle, sin hacer deporte u otro hobby, con la ansiedad que produce la incertidumbre de la situación, es un desafío que saca lo mejor y peor de cada uno. Mi mujer que hace coaching online desde hace muchos añós, da visto un gran aumento de la demanda de apoyo y contención para poder sobrellevar el tremendo desafío que supone el aislamiento.

Por tanto, una empresa que quiera mantener la productividad de sus empleados debe hacer algo más que buscar herramientas para el teletrabajo. Debe ofrecer una solución integral que se ocupe de la realización de la tarea, por supuesto, pero también de mantener el vínculo y la moral del equipo, apoyar a los trabajadores con sus desafíos familiares y apoyarles individualmente para poder adaptarse a esta nueva situación. Con una estrategia integral este tremendo desafío puede convertirse en una tremenda oportunidad de aprendizaje y desarrollo de la capacidad adaptativa de las empresas.